LAS ISLAS INVENTADAS

lunes, 22 de febrero de 2016

El Titanic (Poema)


El Titanic



En mil novecientos doce
le botaron a la mar,
más de un siglo a de pasar...
dijeron... para llegue al desguace.

La soberbia y el orgullo
del dueño y sus constructores,
demás, les empuja a hablar:
tranquilos, olvídense los señores...
“es insumergible este navío “
¡con este barco, imposible naufragar!

Todo el mundo se apuntó
a esta experiencia primera,
de viajar en un palacio...
en un sueño, una quimera.

Subiéronse las señoras,
con sus abrigos de pieles,
con sus zapatos de moda,
cargadas con muchas joyas...
de brillantes y oropeles.

Junto a ellas... a su lado,
subían, elegantes señores
de pelo engomado,
de gorda cartera,
peinados bigotes
y buena chistera.

La bulla era intensa.
Tremendo el gentío
que despide al pasaje,
personas que suben deprisa,
apretones de mano,
promesas y fuertes abrazos,
lágrimas y alguna otra risa.

En las barandillas,
pamelas al viento,
y jóvenes damas
se están despidiendo,
riendo... y fumando
por finas y largas boquillas.

Sueltan amarras,
y retiran la gran escalera.
Ya están calentitas
las nuevas calderas
que empujan con fuerza
la inmensa galera.

Poco a poco, a las máquinas
les van alargando el fuelle
y pronto quedan detrás,
las personas y los muelles.

Y ven desde tierra
con sufrida nostalgia...
aguda tristeza y mudo pesar
por no haberse ido,
como el barco se achica...
¡que rápido se aleja!
contemplan su estela,
las aguas revueltas
como un ancho río,
que deja detrás.

A los seres humanos,
en aquel barco de lujo,
pero... de hábitos mundanos,
abiertamente y sin tapujo,
les dividen en clases:
según el bolsillo,

o el grosor de su cartera,
su categoría o cultura,
podían ser de primera,
de segunda o de tercera.

La música,
los salones,
la pompa, el lujo,
las lámparas,
los botones.
Relucen los trajes,
el baile, la música,
sedas y encajes.
Las parejas,
el garbo, y la elegancia
la sofisticación,
el glamoor.

Giran, se mueven...
¡que emoción!
¡que bien lo hacen!
¡tremenda pareja!
compenetrados... evolucionan
por todo el salón.

El mar, parece un espejo,
la noche es tranquila,
y suena la música,
el agua devuelve el reflejo,
de cientos... de miles, de luces.

¡La muerte! a lomos galopa,
de un corcel flaco y siniestro,
que avanza deprisa
de espaldas al viento.

A decenas de nudos,
marcha... seguro y confiado,
las máquinas lanzan rugidos.
Sigue la fiesta, las risas,
tremendo el jolgorio,
no paran los músicos.
El baile, la pista está llena.
¡De pronto! una copa se vuelca.

Siguen tocando los músicos,
el liquido comienza a extenderse
,...por toda la mesa,
corre, corre y no se detiene,
alguien levanta la copa,
y el bloque de hielo,
asoma la trompa.

Segura y confiada
se grita la orden,
¡gírenla toda!
Pero es lenta maniobra,
ahora ya es tarde,
y el hielo se estampa,
¡pararlo imposible!
Empuja, rompe y penetra,
y el acero del casco se abre,
por todo un costado de proa.

Suena insistente la alarma,
y algunos repiten con sorna...
Esto parece una chufla,
será un ensayo, una broma...

Deprisa y corriendo
la madre viste a la niña,
arriba, la música sigue sonando,
la anciana despierta al marido,
la niña toma al muñeco
y lo aprieta en sus manos.
 
Algunas parejas siguen bailando,
que corto es el tiempo,...
dan vueltas y siguen girando.

Escaleras arriba
impresiona el barullo,
la gente se junta
y empuja buscando
encontrar la salida,
histérica chilla y se agita
hasta quedar sin resuello.

Los botes son pocos,
realmente parece una broma,
que un barco con tanto lujo,
ahora no disponga
de los botes suficientes
para salvar las personas.

Arriba en las cubiertas
los botes se están llenando,
con las mujeres, los niños
y los ancianos primero
después los van descolgando,
y uno a uno a golpe de remo,
con las entrañas abiertas,
del gigante se irá alejando.

Desde el barco, se insiste,
pidiendo socorro.
Cuando se capta el mensaje,
acude un buque cercano,
pero éste no puede
luchar con el tiempo,
y cuando llega ya es tarde.

Dolorosa es la espera
hasta que llegue la muerte,
de una gran parte del pasaje,
que impotente aguarda...
el momento de hundirse
dentro de aquella nave imponente.

El barco se inclina
y mira hacia el fondo,
entonces... calla la música,
ruedan las mesas...
,...caen las sillas,
aquel ancho piano,...
se mueve y se vuelca
haciéndose astillas.

Entonces se juega,...
esa última partida,
y la gente se arroja
desde las altas bordas,
en un intento desesperado,
una última misión suicida,
pero el mar está helado,
es imposible salvar la vida,
el que sobrevive a la caída
sin duda, morirá... congelado.

Encuéntrase al sur de Terranova,
un invisible punto,...
en medio del ancho mar,
un lugar señalado de este mundo,
porque... allí, debajo del agua,
a cientos ¡no! A miles de metros,
en lo más hondo,...
en lo más oscuro y profundo,
aún se yerguen altivas
las cuatro chimeneas del barco.
     
En su pabellón ondean banderas de algas,
se escucha la música en sus salones,
y en aquel sarcófago de hierro,
centurias de almas deambulan,...
sin distinción de clase ni linaje,
esperando, sin duda, impacientes,
que llegue el preciso momento,
en que el Titanic, concluya su viaje.

6 comentarios:

  1. Tremenda experiencia para los que sobrevivieron a ese naufragio. Hubo muchos errores que de no haberse cometido no se habría cobrado tantas víctimas.
    Un buen poema Servilio. Me llevo "ondean banderas de algas"
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias por tus palabras, Marybel, pues esto siempre a uno lo reconforta... El poema ya tiene bastantes años de escrito, como algunos otros que también voy incorporando al blog juntos con los nuevos... me dio por ir introduciendo poemas de diferentes poemarios así, mezclados, sin criterio alguno, según me lo va pidiendo el cuerpo... El Titanic, no podía faltar... es ya como un viejo conocida al que saludas de tarde en tarde, hasta que el tiempo destruya esas banderas de algas que hondean... Un abrazo amiga!!!

    ResponderEliminar
  3. Un derroche de creatividad poética. ¡Me ha encantado!
    Un abrazo, amigo Servilio

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, amiga Estrella, eres muy generosa con mis versos, me alegro mucho que te haya gustado, ya sabes que uno escribe primero que nada para gustarse a si mismo, si luego consigue gustar a alguien más, eso es un premio añadido...
      Un abrazo amiga.

      Eliminar
  4. Me quito la pamela ante esta maravilla de poema....Chapó!!!👏👏👏👏...abrazo Servilio

    ResponderEliminar
  5. Muchísimas gracias, querida Carmen, me alegro mucho que te haya gustado, este poema ya es viejito, hace más de quince años que lo escribí, lo que pasa es que el tema del Titanic nunca pierde actualidad...
    Un gran abrazo, amiga!!!

    ResponderEliminar