LAS ISLAS INVENTADAS

miércoles, 10 de febrero de 2016

JOHN WAINE (Poema)
























             John Waine

El Sol acribilla en la calle,
los carros levantan el polvo,
lentamente se abren
las puertas batientes,
en medio de ellas
un hombre aparece.
Las manos, las botas,
el sombrero y camina
de forma estudiada,
con paso indolente.

El tahúr, la chica.
Su enorme figura,
impresiona al entrar,
ya tiemblan de miedo
los torpes vaqueros,
el que entra, es,
John Waine.

El ceño fruncido, las manos,
las botas, su enorme sombrero,
whisky y cerveza, las balas,
la ropa se rompe,
el cinto, el colt y las manos,
la leche es muy mala,
el sheriff con su placa
y la sangre en el suelo.
        
Catorce centavos dicen,
que vale un entierro.
El fuego, las balas, el polvo.
A más de dos millas,
si el caballo, es del bueno,
está el cementerio.
Un par de empleados
arrastran los cuerpos.
La azada, la pala,
y unas manos callosas,
que cavan el suelo.

El sheriff, la placa,
y la sangre en el suelo...
las manos, las balas,
las botas, el ceño fruncido,
el enorme sombrero.
La leche es muy mala,
el caballo es muy bueno.
La calle en silencio,
se sube el jinete,
y a todo galope se aleja...



2 comentarios:

  1. Me acuerdo de esas películas, a mi padre le encantaban.
    Que tengas un feliz día, Servilio.

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  2. El cine se quedaría cojo, sin las películas del Lejano Oeste, donde el galope de los caballos hacía temblar la gran pantalla y uno sentía el escalofrío, la gran libertad de los intrépidos jinetes.... Un gran abrazo amiga!!!

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